miércoles, 21 de mayo de 2008

Los amantes de la Luna

Hace mucho, mucho tiempo, que se encuentra lejos de mí, me doy cuenta lo mucho que la extraño, y necesito. Quisiera que fuera mía.

La conocí lejana, fría y sin rumbo, era del Tiempo y a él se debía, a él dedicaba sus notas y su luz solo alumbraba su existencia, tan delicada, tan frágil. Dejaba que la amaran, que la mimaran y se sintieran sus dueños, pero, toda ella, completa le pertenecía, era suya sin condiciones. No mucho tiempo atrás, en la adolescencia de la tierra se encontraron, él con su paso lento, avasallante, seguro y sin contratiempos. Capaz de surcar la tierra entera en un instante, con tal de volver a verla, o ajustar su camino para encontrarla justo en el instante en el que ella asomaba disimulada sus encantos.

Al Tiempo, su luz le apaciguaba, su paso lento, pero avasallante, su incesante caminar era apenas un leve y sutil movimiento cuando se encontraba a su lado. Nada, ni los cataclismos pasados, ni venideros eran suficiente distracción, para no dedicarle al menos uno momento, un día o un año. Nada en este mundo valía la pena si no estaba ella para compartirlos. Nada sobre la tierra, los mares o la oscura inmensidad que solo el tiempo conocía. Se deseaban desde el comienzo, eran insuficientes los momentos que pasaba juntos, gozaban tanto uno del otro que al tiempo, el tiempo no le alcanzaba para disfrutar de la compañía de la Luna.

Y sin embargo, a pesar de que solo elexistía para ella, de que sus caricias eran suyas, de haber visto la eternidad de un solo golpe, ella sentía un vacio, le hacia falta algo, pasaba mucho de su tiempo observando desde su posición a la tierra, le intrigaba, se le hacía irresistible y a la vez tan monótona, pues en su principio nada pasaba en ella, todo era normal hasta cierto punto, pero… sucedió, lo que nadie había previsto, algo inverosímil, que ni los cuentos más absurdos se atreverían a imaginar.


Pues la Luna, con toda su belleza, su elegancia, apariencia frágil y encantadora, en una sola palabra y para definirla de una mejor forma: “Seductora”. Fijo su mirada en una de las criaturas menos esperadas, su apariencia era más bien tosca, burda, con piel gruesa, descuidada, maltratado por el tiempo, el aire y el sol inclemente.


1 comentario:

Leo dijo...

A ver si ya te pones a terminar ésta madre.